En los últimos meses el sector industrial ha experimentado un notable incremento en la demanda de perfiles especializados, representando el 74% de las colocaciones que la compañía
Hays, dedicada a la selección de personal especializado, ha realizado en el sector. Además,
el sector industrial está experimentando un gran crecimiento y recibirá un 10% de las inversiones globales en 2013/2014, según estimaciones de KPMG. Por ello, desde la consultora Hays aconsejan a los ingenieros de ventas y técnicos comerciales no cambiar de sector y fortalecer la especialización con formaciones ad-hoc como vía idónea para revalorizar sus candidaturas profesionales.
"En este nuevo contexto económico las posiciones Seniors, con una exigencia mínima del 70% de la experiencia del profesional concentrada en un mismo sector, han ganado terreno en detrimento de los recién titulados y puestos juniors", según señala Paula Greco, responsable en Madrid de la división Industrial de Hays Sales & Marketing.
Greco sostiene, además, que esta crisis nos obliga a entender la denominación de "seniority" desde una nueva perspectiva que no reconoce edades sino permanencia en un mismo sector.
"Aunque parezca controvertido afirmarlo, un joven que tiene 3 años de experiencia comercial, por ejemplo, en automatización industrial en una compañía líder del sector, con idiomas y formación a nivel de ingeniería, es considerado por la empresa de su competencia con la validez de un "senior". Esta valoración se explica por su entendimiento del mercado, el aporte de una cartera de clientes y sus éxitos probados en el sector", concluye.
Según datos proporcionados por la división Industrial de Hays Sales & Marketing, la necesidad de obtener un rendimiento más rápido con resultados económicos a corto plazo exige al candidato que aporte conocimiento y cartera de clientes del mismo sector de la empresa que lo selecciona. "
Hoy día el perfil más buscado es, sin duda, el del ingeniero de ventas, con titulación técnica, experiencia mínima de dos años en un mismo sector y dominio de inglés", explica Paloma Lence, Consultora de la compañía.
En este contexto, la Ingeniería Técnica Industrial es la formación más requerida en el sector. E
l salario promedio de un ingeniero de ventas oscila entre los 30.000 y 42.000 € brutos anuales de fijo, sumando un variable, coche de empresa y beneficios sociales.
En lo que va del año, el 70% de los candidatos contratados por las empresas para ocupar posiciones comerciales de distinto nivel han sido hombres, con una media de 33 años de edad.
Sin embargo, aunque los números no acompañen, en Hays aseguran que las pocas mujeres que ingresan en el sector industrial poseen una valoración superior a la de sus homólogos hombres, justamente debido a la escasez de éstas. Por ello, es cada vez más frecuente la demanda de mujeres profesionales para desempeñar funciones comerciales. "Entre sus principales fortalezas, los directivos destacan la agresividad y la fuerza comercial de las candidatas" señala Lence.
Fuente:
www.casacochecurro.com
Las escuelas de negocios comenzarán los próximos días la mayor parte de sus programas, dentro de un curso presidido por la crisis y las turbulencias del mercado. Pero lo que
no cambia es la masiva presencia masculina en las clases de los MBA en comparación con la femenina, algo contra lo que muchos centros intentan luchar pero que, a la hora de la verdad, apenas tiene visos de solucionarse.
Así se desprende de un estudio realizado por el
Lehman Brothers Centre for Women in Business de la
London Business School, que, después de entrevistar en profundidad a 10 alumnas y 10 alumnos de varias escuelas de prestigio a nivel internacional,
concluye que el ambiente dentro de los MBA sigue siendo predominantemente masculino, lo cual dificulta mucho la mayor presencia de mujeres en las clases.
Pero no sólo en las clases. Es un hecho que hasta el momento los claustros de las principales escuelas son claramente masculinos. En pocos centros las mujeres copan más allá del 30% del claustro, por lo que, como señala una de las alumnas encuestadas, “la propia enseñanza siempre se enfoca desde una perspectiva más bien masculina, pues el profesor suele ser un hombre, no una mujer”.
Reglas de juego
El informe va más allá y constata que tanto los alumnos como las alumnas aceptan las reglas de juego actuales, dejando constancia de que el mundo empresarial sigue siendo mayoritariamente masculino. Como señala uno de los estudiantes entrevistados: “Creo que las escuelas de negocios es muy similar al ambiente de trabajo de un banco, que es lo que busco. Y allí apenas hay mujeres”. La mayor parte de los ránking de escuelas premian la mayor presencia femenina en las clases y muchas instituciones son proactivas al respecto. Pero, a tenor del informe de la London Business School, aún queda mucho camino por recorrer.
Los autores del estudio señalan que es primordial insistir en los programas que busquen la diversidad de género para que la mujer se vaya introduciendo de forma natural en un mundo primordialmente masculino.
“Mostrar en las clases ejemplos de buenos casos o buenas prácticas de estilos de liderazgos no tan tradicionales, como el típico liderazgo masculino, y más ligados a un concepto del liderazgo más colaborativo o asertivo ayudaría a cambiar desde la raíz esa mentalidad demasiado masculina que se respira todavía hoy en las escuelas”, señala el informe.
El Instituto de Empresa, con su Centro Global de Diversidad, que dirige Celia de Anca, destaca entre las escuelas españolas por la búsqueda de una mayor presencia femenina en las aulas de los diferentes programas full time MBA. Por su parte, el Centro Internacional de Familia y Trabajo del IESE ahonda en la investigación sobre el impacto positivo de la mujer en la empresa. Pero por el momento el ambiente masculino sigue dominando los MBA y las mujeres siguen siendo minoría, a pesar de que organismos como el GMAC constatan el aumento del porcentaje femenino en las aulas.
Fuente:
gaceta.es
La prueba de acceso a la Universidad estará más enfocada a la carrera preferida por el alumno. Tendrá una parte optativa, tipo test, para subir nota y examen oral de inglés.
La nueva selectividad será más flexible, más especializada y estará enfocada a la carrera que se quiera cursar. Dará la oportunidad a los alumnos de subir nota en cualquier momento, de optar por una carrera en la que no habían pensado al escoger la rama de bachillerato e incorporará una prueba oral de inglés o del idioma extranjero que escoja el estudiante. En lugar de una prueba formada por cinco exámenes obligatorios de los que se hace una media (más un sexto en las autonomías con dos lenguas oficiales), el nuevo sistema de acceso a la Universidad constará de dos partes. La primera será general, formada por cuatro exámenes obligatorios, uno menos que ahora. Y la segunda, la específica, será voluntaria, tipo test, para los estudiantes que necesiten subir nota para acceder a la carrera deseada.
Además, se baraja que las universidades puedan decidir aumentar hasta medio punto la ponderación de la nota de alguna materia que sea muy relevante para alguna de sus carreras (como matemáticas, dibujo técnico o anatomía aplicada). Esto supondría presumiblemente que, aparte de la calificación final, el alumno que tuviera una nota alta en una materia relacionada con la carrera que le gusta pudiera tener una segunda calificación para acceder a determinados centros.
La prueba oral de idioma extranjero, que se viene barajando desde hace años, es una de las novedades, pero no empezaría a implantarse hasta dentro de unos cinco años. Además, cada examen no podrá durar más de hora y media. Ahora se llega a las tres horas, por ejemplo, en el comentario de texto.
En este proyecto, la flexibilidad aumenta notablemente. En cada uno de los exámenes de la parte general, los estudiantes podrán elegir de antemano (cuando hagan la solicitud de inscripción en la selectividad) tanto la asignatura común como la de modalidad de la que quieren examinarse. Ahora tienen obligación de examinarse de una materia común (que pueden elegir), de dos asignaturas concretas de modalidad relacionadas con la especialidad que escogieron al principio del bachillerato y de otra tercera, que deciden los alumnos. Con esta reforma se aumenta la capacidad de elegir. Hasta el punto que, una vez en el examen, podrán optar entre dos ejercicios diferentes en las pruebas de todas las materias. En el comentario de texto podrán escoger, por ejemplo, entre un escrito más informativo o divulgativo u otro más científico o especializado. Otro de los objetivos de esta reforma es que los estudiantes puedan cambiar de opinión en el último momento, a lo largo de su carrera o de su vida, para reciclarse y volver a cursar otros estudios. Gobierno, comunidades y universidades buscan así más movilidad.
La parte general tendrá una validez indefinida pero la nota final se podrá variar presentándose cuantas veces se desee a cualquier materia de modalidad, se haya cursado o no durante el bachillerato. Esto permitiría que, por ejemplo, un estudiante que quiera acceder a Arquitectura, pero haya cursado la modalidad de Ciencias y Tecnología (que no incluye dibujo técnico) pueda estudiarse la materia y optar a estos estudios.
Sin embargo, la parte específica tendrá una validez de dos cursos después de realizarse, para garantizar la actualización de los conocimientos de los estudiantes que accedan.
Fuente: Reportaje de ElPais
Un correo electrónico inesperado puso a Cortni Marie Nucklos, una adolescente de una familia pobre de Carolina del Sur, en la vía rápida hacia la Universidad de Harvard. Ella forma parte de un grupo de unos pocos afortunados que Harvard y otras universidades de élite quieren atraer.
Las universidades norteamericanas quieren dejar de ser reducto de la élite
Hace dos años, la única fuente de manutención de Nucklos era su madre, una operadora de equipo de una fábrica textil que ganaba menos de 30.000 dólares al año (unos 19.500 euros). Harvard no estaba en la mente de la muchacha, hoy de 18 años, hasta que recibió una invitación a una sesión de reclutamiento. Su madre condujo 80 kilómetros para llevarla a una charla sobre enseñanza gratuita ofrecida por la universidad, que tiene su sede en Cambridge, Estado de Massachusetts, y es la más antigua, la más rica y la más elitista de Estados Unidos.
Harvard está enviando reclutadores a localidades deprimidas, cortejando a solicitantes de bajos ingresos para contribuir a diversificar su cuerpo de estudiantes de grado, compuesto por 6.715 jóvenes en su mayor parte provenientes de familias acomodadas. También la Universidad de Yale y otras instituciones de la llamada Ivy League -reconocida por su alto nivel académico- están atrayendo tantos estudiantes en situación económica desventajosa como quieren, incluso con ofertas de enseñanza gratuita.
Nucklos fue convencida de presentar su solicitud cuando los reclutadores le dijeron que la ayuda financiera cubriría casi todos los costes anuales de la universidad, que suman 47.215 dólares (más de 30.500 euros), incluyendo alojamiento y comida. "Fue tan convincente", dijo. "En realidad me resultaba más barato ir a Harvard que a una universidad estatal cercana a donde vivo".
El pasado diciembre, Harvard revisó sus planes de ayuda para volverse más accesible a la clase media y ampliando su actual política de enseñanza gratuita para estudiantes de familias con ingresos anuales de 60.000 dólares.
Menos conocida es la campaña de reclutamiento entre familias pobres iniciada por Harvard y que apunta a impedir que la institución se vuelva un reducto exclusivo de ricos. "Lo que tratamos de hacer es acercar a esta gente que falta", dijo William Fitzsimmons, decano de admisiones a las carreras de grado. "Necesitan la oportunidad de competir contra los ricos", añadió.
Solo el 12% de los estudiantes de grado de Harvard reciben Pell Grants, una forma de ayuda para las familias con ingresos inferiores a 40.000 dólares. Más del 40% de las familias estadounidenses están en esa categoría, según la Oficina del Censo.
"El logro académico está altamente correlacionado con los niveles de ingresos, y esto no es algo que estas instituciones puedan cambiar por sí solas", dijo Sandy Baum, profesora de Economía en el Skidmore College de Saratoga Springs, Estado de Nueva York.
Cerca de diez años antes, Harvard reconoció la necesidad de buscar a estudiantes de familias de ingresos bajos y medios, con la finalidad de maximizar oportunidades para los estadounidenses. La escuela también se enfrenta a la amenaza que supone una ley que la obliga a gastar más capital de su fondo de 34.900 millones de dólares en ayudas estudiantiles.
Más información en:
empleo.elpais.com
Los años de universidad se recuerdan con frecuencia una vez que se ha terminado el periodo de estudios y ya se ha ingresado, o no, en el mundo laboral. Añoranza por los compañeros, por el ritmo de vida? y parece que arrepentimiento por las decisiones tomadas. Un estudio de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) afirma que
un 31 por ciento de los titulados universitarios cambiaría de carrera si pudiera volver atrás y comenzar de nuevo. Un 9 por ciento no volvería a la universidad.
La pregunta que se les planteó fue la siguiente: "Si pudieras volver atrás y fueras libre para elegir una carrera, ¿qué elegirías?" y los resultados, publicados en 2008, se deducen de las respuestas de más de 5.500 graduados de ciclo corto y largo de 48 universidades titulados en el año 2000, que fueron entrevistados a los cinco años de terminar los estudios.
El 60 por ciento de los graduados se mostró satisfecho con la elección de carrera, si bien el 10 por ciento la volverían a estudiar en otra universidad. El 20 % señaló que preferiría estudiar otra carrera en la misma universidad y un 11 por ciento querría cursar una titulación diferente y, además, en otra universidad.
Los más propensos a elegir la misma carrera eran los graduados de ciclo corto de Salud (78 por ciento) y los menos dispuestos eran los de ciclo corto de Economía y Empresa (49 por ciento). En cambio los graduados en estudios de ciclo largo de educación eran los más proclives a cambiar de carrera (37 por ciento).
La proporción de quienes no estudiarían una carrera universitaria era relativamente más elevada entre los graduados en titulaciones del área de Ciencias y de ciclo corto de Economía y Empresa (14 por ciento) y mucho más bajo en Derecho (5 por ciento), en el área de Salud (6 por ciento en ciclo largo y 2 por ciento en el corto) y de Técnicas (6 por ciento y 7 por ciento, respectivamente).
La encuesta forma parte del estudio "El Profesional Flexible en la Sociedad del Conocimiento: Nuevas Exigencias en la Educación Superior en Europa" (REFLEX),
en el que participaron 13 países europeos. En España se ha desarrollado en colaboración con el Centro de Estudios en Gestión de la Educación Superior de la Universidad Politécnica de Valencia, universidades y, especialmente, las comunidades de Castilla y León y Andalucía.
Fuente:
El País